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Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner



Howard Gardner y sus colaboradores de la prestigiosa Universidad de Harvard advirtieron que la inteligencia académica (la obtención de titulaciones y méritos educativos; el expediente académico) no es un factor decisivo para conocer la inteligencia de una persona.
Un buen ejemplo de esta idea se observa en personas que, a pesar de obtener excelentes calificaciones académicas, presentan problemas importantes para relacionarse con otras personas o para manejar otras facetas de su vida. Gardner y sus colaboradores podrían afirmar que Stephen Hawking no posee una mayor inteligencia que Leo Messi, sino que cada uno de ellos ha desarrollado un tipo de inteligencia diferente.
Para definir cada ámbito de la inteligencia, Howard Gardner estudió el desarrollo de habilidades en los niños y la forma en que se descomponían las diferentes capacidades y tipos de inteligencia. A logrado identificar y definir hasta ocho tipos de inteligencia distintas. 



Verbal-lingüística (predominante en lectores, escritores y oradores)
Lógico-matemática (predominante en matemáticos y físicos)
Visual-espacial (predominante en pintores, escultores, arquitectos y fotógrafos)
Musical (predominante en músicos, intérpretes y compositores)
Corporal-kinestésica (predominante en deportistas, bailarines y acróbatas)
Interpersonal (predominante en personas muy sociables y líderes)
Intrapersonal (predominante en personas reflexivas, con vida interior y gran personalidad)
Naturalista (predominante en biólogos, naturalistas o personas en simbiosis con su medio ambiente).




las 4 etapas del aprendizaje 

Incompetencia inconsciente: Es cuando el individuo no sabe que no sabe.
Incompetencia consciente: Es cuando el individuo sabe que no sabe. Es consciente de su incompetencia.
Competencia consciente: Es una etapa en la que el sujeto reconoce tener una cierta habilidad en hacer algo, pero ha de ser muy cuidadoso para no equivocarse y necesita mostrar mucha atención para cada uno de sus actos.

Competencia inconsciente: En esta etapa el sujeto ha automatizado de tal manera lo aprendido que sus acciones se realizan de manera espontánea y sin necesidad de razonar detenidamente cada uno de sus actos. Es como funcionar con piloto automático.





La pirámide de Maslow

También llamada la teoría de la «jerarquía de necesidades» de Abraham Maslow es bien conocida y enseñada en muchos tipos de clases de introducción a la psicología y a la gestión empresarial.
Maslow argumentó que las necesidades humanas podían ser caracterizadas jerárquicamente, en un modelo grafico como una pirámide de 5 capas. Cada capa representa un tipo de necesidad humana que debe cumplirse (comienza en el nivel más básico) antes de que las necesidades superiores pueden ser satisfechas. La idea central es que cuando una persona satisface una necesidad busca cumplir con el eslabón de la pirámide otro y así sucesivamente.






El liderazgo emocional 

se ha convertido en una herramienta indispensable para obtener el éxito, hay que saber motivar y sacar lo mejor de cada empleado para obtener los objetivos e incluso superarlos. Para ello, una inteligencia emocional adecuada es totalmente necesaria.
El liderazgo emocional se basa en cinco pilares básicos: 
Habilidades sociales:  el liderazgo emocional se basa en un potente control y manejo de las habilidades sociales. Saber moverse en todo tipo de situaciones, con distintas clases de individuos y empleados, es de vital importancia para poder sacar lo mejor de cada uno y ir hacia el éxito empresarial y personal.
Conciencia de si mismo: Un buen líder emocional es consciente de que su estado psicológico es fundamental para emprender cualquier reto y por los efectos que tiene sobre las personas que le rodean. 
La autorregulación:  Es lo que permite no tomar decisiones apresuradas o basadas en exceso en las emociones del momento. Saber mantener el control de si mismo, sopesar las posibilidades de los hechos que se deriven de las actuaciones presentes, ser flexible, hacer gala de unos valores éticos elevados y mantener la responsabilidad sin culpar a los demás.
Motivación: una persona a la cabeza de un equipo de trabajo debe ser capaz de implicarse e implicar a los demás. Así pues, si se quiere obtener éxito en un proyecto en particular, es necesario dar siempre el máximo y lograr que cuantos nos rodeen se sientan parte del grupo y estén perfectamente motivados.
Empatía: Un buen líder emocional es capaz de entender a las personas a su cargo y  a los demás con los que se relaciona. Conocer las motivaciones de su equipo, saber dónde están las debilidades, para poder minimizarlas, y cuáles son las fortalezas, para desarrollarlas, son herramientas básicas para lograr el éxito en cualquier proyecto.

La inteligencia emocional es uno de los mejores complementos para ser un buen líder y conseguir que crezcas en la empresa. Según las bases de liderazgo de Goleman, los principales componentes para conseguir el éxito y que tienes que tener en cuenta se basan en la autoconciencia, el autocontrol, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.
Según este estudio, la importancia que adquiere la relación entre la inteligencia emocional y el liderazgo aumenta conforme tu cargo en la empresa es más alto.